[dropcap]C[/dropcap]erca de las 7:00 de la noche el cantautor Francisco Céspedes Rodríguez, apreció en el escenario luciendo su nueva y esbelta figura ataviado con traje negro y engafado. Los aplausos surgieron como lluvia fresca desparramándose a través de la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce. Las féminas piropeaban su favorable cambio, mientras abría su espectáculo “Todavía” con el tema “Dónde está la vida”. Nunca paró de moverse, interactuar con la audiencia y hacer comentarios de todo tipo. Algunos eran correspondidos, otros se convertían en suspiros con matices llenos de melancolía, todo dependía de la temática de lo interpretado.

En todo momento, “Pancho”, como es conocido, no paró de agradecer la asistencia del público, pues estaba consciente de la cantidad de espectáculos de todo tipo que ofrecía el fin de semana en la Isla del Encanto. Para muchos tener a este artista deleitándolos intrínsecamente los hacía delirar, pero para el intérprete cubano, poder cantar frente a sus hijos, Diego y Mariana Céspedes González, era el mayor privilegio y así lo comunicó en varias ocasiones.

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A pesar del continuo diálogo que siempre mantuvo con sus fanáticos, la forma de hablar tan rápido era difícil de entender claramente sus expresiones. Públicamente admitió que el cubano habla enredado y debe aprender a pausar las palabras, pero eso no fue barrera, el sentido del humor permeó durante las más de 2 horas de show.

El primer invitado fue el salsero Pupy Santiago, quien salió del público para interpretar “Lágrimas negras”, mientras Céspedes tocaban la clave con dos palitos de batería a su lado. El lado latino floreció en dicho tema mientras alternaban soneos y el nombre del fenecido José “Cheo” Feliciano salió de la boca del cantautor emotivamente. Acto seguido sus raíces cubanas afloraron mientras bendecía a los presentes proclamando a los santos, y deseando salud colectiva. Tuvieron un momento para recordar buenos momentos cuando ambos estudiaron en Cuba, y realizaban travesuras siempre teniendo como denominador común la música.

“Soy un pecador religioso”, admitió seriamente mientras la velada seguía cobrando un matiz compuesto por mezclas de sentimientos de todo tipo incluyendo al amor como protagonista, y al desamor como antagonista. Incluyó en el repertorio la canción “Happy Birthday” y la cantó para alguien en el público aprovechando así la oportunidad para saludar al Secretario de Estado, David Bernier y a su señora esposa. “Pido un aplauso para el futuro gobernador y para la primera dama”. “Me dicen que usted es de los políticos que ya no abundan”, exclamó sonreído. Algunos aplaudieron fríamente y un fanático gritó “La república no va”, convirtiendo el momento en un sabor agridulce para la velada que estaba hasta ese entonces perfecta.

Pero el veterano cantante retomó el libreto mencionando a su manejador, Wilfredo Vega, y agradeciendo el gran trabajo que realiza a su lado. Luego de varias canciones conversó sobre la experiencia que vive con su hermana mayor la cual está perdiendo la memoria. Contó lo difícil que es para la familia verla naufragar en las lagunas del tiempo y el espacio, y el sufrimiento que tienen sus seres queridos.

En otra de sus largas charlas mencionó a Gilberto Santa Rosa, elogió el trabajo de Lucecita Benítez, y le correspondió los gritos llenos de energía que Sonya Cortés le enviaba picantemente desde su butaca creando entre ambos una doble energía llena de furor y empatía. Dijo encantarle el Yunque y los nombres de Chucho Avellanet y Andy Montañez también salieron de su boca.

La banda que lo acompaño compuesta por Julio Baró, Yadiel Redonet, Rubén Oyalvides, Gonzalo Gracetty y Jorge Pinelo estuvo a su nivel en todo momento. El afecto hacia cada uno de sus músicos era evidente, y la magia que surgía de los instrumentos unida con su estilo y manera de interpretar fue perfecta. Sentado en el piso interpretó varios temas y contó una anécdota sobre su hija Mariana y su novio, ambos presentes. Le dedicó el siguiente tema y finalizó el mismo con un “Te amo, mi amor”. Causó revuelo cuando se introdujo en el público besando las manos a las damas, abrazando a amigos mientras todos lo trataban de saludar y fotografiar. Ese momento parecía una fiesta familiar y de buen compartir.

La primera ovación ocurrió tras la canción “Señora”, tema de la telenovela “Señora” a finales de los 90. Magistralmente elevó el mismo para lograr la respuesta inmediata y muy merecida. Su hijo Diego apareció en el escenario y sentado cerca de su padre escuchó el tema dedicado mientras las muestras de afecto se desbordaban de cada acción vocal y física de “Pancho” el padre. “Aquí expreso la filosofía de padre que quiero”, dijo mientras miraba al adolescente abandonar el escenario.

Les pidió a todos un aplauso fuerte para Puerto Rico, y narró otra anécdota, esta vez referente al compositor mexicano Armando Manzanero, el cual admira. Lo culpó de ser el responsable de causar sus largas relaciones sentimentales, y mencionó la importancia de su producción “Armando un Pancho”. Como homenaje al pianista interpretó “Esta tarde vi llover” muy al estilo cespedezco.

El segundo invitado fue el puertorriqueño Glenn Monroig quien salió desde dentro del público, y se fundió con un fuerte abrazo con su amigo, colega, y cómplice de grandes composiciones. Con el estilo que lo caracteriza bromeó junto a “Pancho” e hicieron dueto. Luego cantó en solitario un nuevo sencillo titulado, “Quiero escribir un bolero”, mientras Céspedes tomó asiento cerca de las escaleras laterales cediéndole el escenario y observando todo el derroche de talento que nuestro artista emanaba en su turno. Monroig realizó una espectacular interpretación con guitarra en mano, y luego volvieron a unirse recordando a “Cocó”, la viuda de Feliciano. El cubano recordó un tema que le escribió a Feliciano para que se lo cantara a su esposa, y cantó a capela un fragmento, mientras Monroig explicaba la presencia del sonero fallecido en la introducción de su nuevo sencillo.

Así las cosas admitió tener 58 años de edad y bromeando aseguró que perdió las posibilidades de conseguir mujeres de 20 años con dicha confesión. “Yo estuve en el vientre de mi madre 10 meses”, confesó logrando más risas de las existentes. La alegría de poder estrenar su nuevo sencillo y vídeo en Puerto Rico era evidente. El poder cantar en su país nuevamente, también. Conversó sobre el fin del bloqueo estadounidense logrando más aplausos. Cantó más de 25 canciones paseándose entre las producciones “Vida Loca”, “Ay corazón” y Armando un Pancho”. Su nueva producción “Todavía” pronto sale al mercado.

Finalizó el espectáculo con el tema “Vida loca”, mientras todos lo aplaudían y nuevamente agradecía la comparecencia a su favor, y cuánto quiere a Puerto Rico. Más que satisfechos salieron los asistentes quien en su mayoría estaba compuesto de público adulto. La magia creada por Céspedes desde el comienzo y su insistencia de expresar y admitir que es un “loco delicioso”, convirtió la tarde del domingo en un día festivo. Su espectacular concierto llevó a sus fanáticos de viaje por una extraordinaria catarsis, por la risa, la locura, el amor, el desenfreno, la familia, el desamor, la inevitable política y la cordura de la razón. Ese es y será Pancho Céspedes, enamorado de todo y dueño de nada.

Cabe señalar la telonera de este espectáculo, la polifacética, Mónica Nieves. Desde la primera interpretación los vítores del público y comentarios como “Dónde tú estabas” y “Bravo”, impregnaron la sala. La soltura y dominio musical cautivó a los presentes rápidamente. Ataviada de negro y junto a sus músicos Isaías Sánchez, Juan Carlos Rodríguez, Yabey Marcano, Javier Berrios y por supuesto en el cuatro su hermano Cristian Nieves, dejaron el escenario más que preparado para la entrada del cantautor.

La chica causó furor con su espectacular voz, tocó el cajón y la guitarra a lo largo de tres temas demostrando su herencia musical. “Viva Naranjito”, gritaba otro fanático mientras sentados observaban muy orgullosos don Modesto Nieves y Betty Maldonado, padres de ambos talentos. La magia que dejó la encargada de romper el hielo causó un orgullo patrio como entremés a la velada que Céspedes regalaría a manos llenas.

Felicitamos a los productores Rolando Santa y Angie García, expertos en traer a suelo boricua a los mejores artistas de América latina.