[dropcap]E[/dropcap]l maravilloso Centro de Bellas Artes de Humacao fue el gran escenario que tuvo Wilkins en el primero de dos conciertos dedicados a las madres. Con una sala de impresionante acústica, tres pisos y en la mayoría público adulto y femenino, pasadas las 8:30 de la noche se escuchó un teclado acompañar al cantante en el poema “Quédate conmigo” logrando inmediatamente llenar el lugar de gritos y suspiros.

 

Ataviado con traje blanco y negro y un lazo que siempre mantuvo sin hacer, su primer tema incluyó un grupo de ocho bailarinas vestidas de manera similar a él, comenzando así una larga velada donde además de cantar demostró su excelente estado físico a medida que contorneaba su esbelta figura al compás de la música.

¡Esto está tremendo, cómo están!”, expresó a la primera oportunidad que tuvo para saludar al público, recibiendo un “Eres mío” de una impulsiva fanática donde el artista le contestó “Sí soy tuyo, pero déjame quieto”, provocando risas, pero sin amilanar el deseo de continuar gritando la chica por toda la noche.

 

Un medley de los 70’s embrujó a los presentes llevándolos por un viaje de recuerdos con temas como: “A quién vas a engañar”, “Pensamiento y palabra” y “O tú o nada”. La audiencia lo acompanó con palmadas en el tema “Pequeña y frágil” y luego expresó muy emocionado, “Esto está tremendo, no puedo decir otra cosa”.

Antes de interpretar “Paraíso perdido” acotó en un susurro: “Esta canción es para todos los que tienen su paraíso perdido”. Luego continuó su trayectoria musical con un segundo medley esta vez de los 80’s con “Tratándose de ti”, “Mi problema eres tú” y “Te mataría”. En esta compilación de éxitos el público coreó mucho más que en el anterior mientras el cantautor le preguntaba si recordaban esos éxitos, algo muy evidente.

 

Es algo bellísimo estar en un escenario como este y regresar con un público y amigos como ustedes en esta sala […] allá arriba…(saludaba al segundo y tercer piso) en esta área de la Isla que no visitaba hacía tantos años”, y continuó gritando “La noche recién comienza” logrando junto a diez bailarinas llevar a su máxima expresión el tema “I feel good” y “Sopa de caracol” mientras no paraba de moverse como un joven de 15 años enloqueciendo a los presentes hasta el cansancio.

Antes de cantar “Qué me pasa contigo” tomó vino y brindó con sus fanáticos agradeciéndoles a todos su presencia ya que estaba consiente de la cantidad de espectáculos para el fin de semana con motivo de la celebración del día de las madres. Interactuó con todos sobre la importancia de las redes sociales, y tuvo un cambio de chaqueta de negro a color rosado.

 

Realizó un censo entre los presentes de las diferentes partes de Estados Unidos que habían venido para el show. Algunos gritaban, “ De Nueva York, de Tampa Florida, de Washington, de Orlando… de Yabucoa” gritó un boricua causando risas a granel, y un ambiente de relajación total.

El tercer medley lo realizó con un toque de mucho romanticismo, dejando la estampa rockera muy distante. Acompañado por un contrabajo y una trompeta con sordina interpretó “Si me comprendieras” de José Antonio Méndez, “Cómo fue” de Ernesto Duarte, “Sabor a mí” de Álvaro Carrillo, y “Plazos traicioneros” de Luis Marquetti. No obstante, se pudo escuchar a un Wilkins con problemas en tonos y afinación para interpretar los mismos.

 

Seguidamente cantó otro medley mucho más movido que incluyó “Bésame mucho”, “Historia de un amor” y “Quizás, quizás, quizás”. En el mismo bailó cha-cha-cha y pudo manejar mejor la temática de los inmortales temas. El balance perfecto lo creó en “Un nuevo amor” logrando que muchos alzaran las manos en adoración divina, y finalizando el tema con un solo de saxofón tenor espectacular. “Hay canciones que es un privilegio cantarlas ya que cada vez que las canto es como poder sentirme, ayudarme… y sé que cuando las canto también ayudo a mucha gente”, confesó muy emocionado y convencido frente a un silencio absoluto.

Margarita” y “Lambada” logró subir las emociones nuevamente, dejando sentir un aire flamenco a través de un cajón y el acompañamiento de una guitarra acústica. Pero sin duda alguna el tema más esperado fue “Bella sin alma” del compositor Sergio Dalma, donde volvió a beber vino para lograr lo que clásicamente ha mantenido vigente desde el 1997 en su trabajo discográfico “Si yo fuera mujer y 10 éxitos” cuando el tema llegó a convertirse en uno de los favoritos del público.

 

Confesó que el tema era muy fuerte pero ayudaba a canalizar el coraje y lo que las emociones producen, se la dedicó a las mujeres que se sienten mal queridas y para los hombres que se sienten mal amados, en fin, para todos los que se sientan solos. Le cantó a la silla que representa a esa mujer infiel que lo traiciona, y al final la tirá causando un frenesí indescriptible y la mezcla de muchas emociones colectivas.

Con un nuevo cambio de chaqueta, esta vez del color rosado a blanco, volvió a lo sublime con “Como no creer en Dios” hilvanando con el tema “Gracias” de su inspiración e inédito para el público. [quote_center]“Para mí es una grandiosa celebración ya que yo existo, vivo, respiro, escribo y canto gracias a la mujer”,[/quote_center] acotó inspirado y mirando fijamente a la mujer que lo trajo al mundo, la cual estaba sentada mirando el espectáculo acompañada por familiares. Wilkins luego de presentarla le agradeció todo lo que sembró en su hermana Bruni y en él a través del tiempo, y con voz entrecortada le dedicó la misma y trató de cantarla muy a su estilo, pero del público una fanática le gritó ! suegra! … y nuevamente el ambiente cambió a uno de bullicio. Lo finalizó con un “Gracias mami, te amo”.

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Mamá de Wilkins

Tras una falsa salida, volvió al escenario para interpretar el quinto y último medley que incluyó “Respiraré”, “El sucesor” y “Te amo”. Esta vez los temas lograron nuevamente entrecortarle la voz, fueron tarareados por la mayoría y se quitó la chaqueta blanca logrando gritos ensordecedores. Finalizó el mismo junto al saxofonista creando un junte explosivo mientras el contrabajo se mezclaba tácita y subliminalmente ante todos.

 

Así las cosas, el show llegó al final con el tema “Libre”, pero antes tuvo el detalle de presentar a todos los que de una u otra forma trabajaron en la producción del espectáculo logrando un gran objetivo.   Las bailarinas son estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de Humacao, los técnicos, sonido, luces, la producción de César Sáinz, a su hijo Javier quien esa noche cumplía 30 años y es el encargado de su carrera de principio a fin cada vez que pisa un escenario. Estuvo acompañado de una excelente banda compuesta por siete músicos y una corista los cuales lucieron impecables.

 

El eterno “rockmántico” logró su cometido dedicándole su concierto a las madres, pero muy en especial a la mujer… quien es la protagonista de sus éxitos. Su debut en el Centro de Bellas Artes de Humacao marcó un precedente con matices de muchos colores exaltando así la esencia de lo que Wilkins ha logrado con sus pasados éxitos y con temas nuevos en cada una de sus presentaciones. Nuevamente revalida con notas sobresalientes el arraigo en su país y si alguien todavía lo duda, sólo realice una comparación de sus inspiraciones a través de sus vinos “Sinvergüenza”, “Descarado” y “Traicionero”, seguramente se reflejará en alguno.