[dropcap]L[/dropcap]a víspera del Día de la Madres, tuvo un toque muy especial y diferente la noche del 9 de mayo cuando Danny Rivera les regaló una serenata íntima, variada, sencilla y algo fuera de lo común para un ser extraordinario al que llaman mamá. La Sala Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce fue testigo de un concierto algo diferente por el curso inesperado que tomó el mismo, y por la cantidad de elementos dispares que desfilaron durante las dos horas y media que duró el concierto.

 

Acompañado por una banda de siete músicos todos vestidos de blanco y rojo a vuelta redonda del cantante y con una escenografía que embrujaba, remontándonos a una barriada humilde, pintoresca y sobre todo tapizada con partituras por todas las paredes. Faroles alumbraban el vecindario donde en los cables de luz colgaba un par de zapatos deportivos bajo una impresionante luna llena y con otro puñado de partituras. La carátula del LP “Serenata” de varias décadas atrás, se percibía como un cuadro en una de las paredes de la barriada, como estandarte y punto de partida al título del concierto.

Un Mimo gesticuló desde el principio la gran mayoría del concierto, y sus gestos lograron marcar en el público esa parte de bufón que se roba la atención con inocente sutileza. Con globos en forma de letras le regaló una al cantante y las demás a varias damas de la audiencia. En ocasiones Danny le siguió el juego, pero siempre el talentoso Mimo se salía con la suya con sus improvisaciones.

 

Los temas “Mujer abre tu ventana”, “Romántico y caribeño”, “Has amado a una mujer”, “Silencio” y “Mi árbol y yo”, fueron el comienzo del festejo hacia esa persona especial protagonista de la noche.

Ataviado de azul y negro y con su acostumbrada bufanda esta vez de color blanco interpretó “Las perlas de tu boca”, “Aquel amor”, “Diez lágrimas”, “Por el amor de una mujer” y “Te quiero”, mientras el Mimo paseaba entre los músicos con un globo rojo en forma de corazón el cual lo hacía llegar hasta la luna y volvía a bajarlo. En el tema “Te quiero” se destacó el instrumento del acordeón logrando un sonido mágico y diferente.

 

Los presentes, en su gran mayoría personas adultas, presenciaron a un Danny Rivera muy conversador interactuando en todo momento anécdotas y se mantuvo bailando jocosamente en varias ocasiones logrando hacer reír a los fanáticos. Lamentablemente el sonido no fue el mejor y la voz del cantante apenas se escuchaba sólo persiviéndose en ocasiones susurros en tonos muy bajos.

Del público salían todo tipo de comentarios y en una ocasión Danny cantó junto a una dama en los laterales un fragmento del tema “Madrigal”. “Si fuera pintor” y “Amante a la antigua” continuaron la velada de la serenata.

 

Este concierto lo caracterizó un elemento diferente desde el inicio. Las diferentes participaciones de talentos jóvenes y poco conocidos impregnaron el mismo hasta el final. Esto causó momentos agridulces para los presentes que abandonaron la sala sin finalizar el espectáculo porque la desviación que causaron dichos elementos, alejaban la temática convirtiéndolo en especie de “talent show” escolar.

La participación del tenor invitado Fernando, fue la mejor recibida con el tema “Tu sol y el mío”, quien la comenzó a cantar Danny Rivera logrando luego un dueto fantástico. El tenor cantó otro tema robándole muchos aplausos a la audiencia.

 

Mientras, el Mimo continuaba acaparando la atención hábilmente en cada lugar en que se detenía. Y antes de finalizar el show subió a todas las personas (damas), y con los globos formó la palabra madre. En ese momento Danny Rivera se cambió la camisa a una de color negro frente a un espejo en el escenario y se puso un sombrero.

Luego de presentar a sus músicos y tras una falsa salida, volvió al escenario para interpretar “Tantos deseos de ella” y “Amada amante”. En varias ocasiones las ovaciones enmarcaron la excelente calidad vocal que aún conserva este talentoso puertorriqueño que continúa profetizando en su tierra.

 

Y así las cosas, las madres de Puerto Rico tuvieron una serenata (un poco diferente) pero básicamente al lado de un ídolo que siempre les cantará igual porque el sentimiento que transmite desde sus inicios continúa intacto y con el tiempo se pone mejor.