[dropcap]L[/dropcap]a tercera generación de la familia Capó pasó su prueba de fuego en su propia tierra. El nieto de Bobby Capó puso al Coliseo de Puerto Rico, José Miguel Agrelot, a suspirar “Para compartir la soledad”, mientras otros tenían “Fiebre de amor”, y la gran mayoría pedían “Un poquito más” tal y como declaran algunas de las letras de sus canciones.

 

Así, Pedro Capó, debutó en esta importante plataforma llena en su mayoría por féminas de todas las edades, las que nunca dejaron de gritar y cantar cada uno de sus temas donde incluyó canciones de su más reciente trabajo discográfico “Aquila”, y otros éxitos los cuales le han abierto grandes posibilidades dentro y fuera de la Isla.

 

Sin escatimar en luces, sonidos e imágenes, el tema “Vivo” fue el primero en regalar a su fanaticada, ataviado de traje color gris y camisa blanca. Arriba en una plataforma abrió el espectáculo muy sonriente y receptivo mientras el revuelo que sucedía en en área de arena era contagioso.

 

“Compartir la soledad” a diferencia de “Vivo” lo acercó a la audiencia y sin dejar de bailar puso a todos a mover el esqueleto. [quote_box_center]!“Buenas noches, Puerto Rico, llegamos!, primero que todo tengo que agradecerles a todos y cada uno de ustedes por honrarme con su presencia en esta noche tan especial para mí… de verdad que es un privilegio para mí contar con el apoyo del público”, fueron sus primeras palabras rebosantes de alegría.[/quote_box_center]

Confesó su emoción luego de asegurar que el público más exigente en cuanto a música se refiere es el boricua, y citó a Juan Antonio Corretjer con la cita “En la vida todo es ir a lo que el tiempo deshace, sabe el hombre donde nace y no donde va a morir”, logrando aplausos y gritos.

 

Los próximos temas “La vida va”, “Qué fuimos”, “Todo me recuerda a ti”, “Fiebre de amor”, “Qué pasaría” y “Qué más” destacaron el sonido de las guitarras eléctricas y causaron que todos bailaran sin control por el alto nivel de pop rock que los mismos contienen.

De manera sorpresiva para el cantautor, la producción realizó un vídeo con varios compañeros artistas deseando el mayor de los éxitos al cantante entre ellos el argentino Noel Schajris y el boricua Ricky Martin. “Waooo eso no estaba en el libreto”, gritó el cantante visiblemente exaltado, y luego de cambiar el traje por una camiseta color negro y tenis blancos continuó brillando con luz propia.

 

La primera invitada fue Kany García quien a dueto con Pedro cantó “Disparo al corazón”, “La más fuerte” y “Si tú me lo pides”, esta última acompañados de un cajón y cuerdas solamente. Es evidente la amistad y la química que existe entre ambos cantantes, pero la demostración de afecto entre abrazos, besos y pegar sus cuerpos constantemente sin control, deslució la parte junto a la fémina, y rayó en lo absurdo e hiperbólico causando todo tipo de comentarios entre los presentes.

Luego de las tres baladas sorprendió con “La mordidita” en un arreglo tropical, y con “Vamos a huir” en ritmo de regue y luego cambió a soft rock tal como el tema es original. Para “Agua bendita” lo acompañó Raquel Sofía, joven puertorriqueña que además fue la telonera logrando buena empatía, y finalizando con dos tambores mientras rodaba un vídeo con gitanas, cartas y velas votivas.

No podía faltar un homenaje a su abuelo, Bobby Capó, quien a través de la magia de la tecnología, presentó imágenes del caballero bailando y cantando “Luna de miel” mientras un traje blanco colgaba tácitamente en su memoria. Esa misma chaqueta se la puso el 3ro de los Capó y cantó un medley que incluyó “Luna de miel”, “Piel Canela” y “Juguete” magistralmente.

 

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El homenaje continuó con “Soñando”, pero cuando comenzó a cantar interrumpió con la presentación del segundo invitado, Gilberto Santa Rosa, mientras la bandera de Puerto Rico flotaba en los visuales. Todo tiende a indicar que al “Caballero de la Salsa” se le olvidó la letra de la canción ya que comenzó la misma y se quedó callado hasta que Capó logró salvar el “bache” y luego se fundieron en un abrazo de agradecimiento sin repetir la misma. Cerraron con “Negro bembón”, donde el salsero soneó muy a su estilo mientras varias parejas en la parte posterior echaban unos pasos de baile aprovechando la ocasión. Pidió un aplauso para su padre y abuelo muy emocionado.

En “Valió la pena” se sentó en un mueble mientras miraba un marco con una foto de su padre, el cual perdió cuando contaba con 14 años, y en ocasiones su ronca voz se quebró por la mezcla de sentimientos. Le dedicó el tema a sus hijos Bobby Sol, Jahví Coamex y Salvador Paz dándoles un saludo ya que se encontraban presentes, mientras aconsejó: “Hay que abrazar a sus hijos antes de acostarse”.

 

Con un nuevo arreglo cantó “Duele ser infiel” destacando el piano, y en otro cambio de ropa apareció vestido de color blanco para tocar la guitarra en “Un poquito más”, haciendo énfasis en las cuerdas, y “Que no”, ambas de su segunda producción homónima.

El espectáculo, de casi tres horas, concluyó con los temas “Estoy enamorado” , “Para ayudarte a reir”, “Un minuto” y “Libre”.  El último tema es el representativo del vídeo que grabó en ropa interior donde realizó un tributo a la libertad refiriéndose al amor, la sexualidad, la religión y las diferentes filosofías de vida. Y en esta ocasión volvió a cantar en calzoncillos dejando a las fanáticas sin control mientras le tomaban miles de fotos con sus celulares y equipos tecnológicos.

 

Los presentes salieron más que satisfechos por tanta energía y derroche de adrenalina que ofreció el también portavoz de la campaña CAP, organización que levanta fondos a favor de los niños pacientes de cáncer del Hospital Pediátrico del Centro Médico.

Así las cosas, logró ser profeta en su tierra tras un exitoso concierto donde quedó demostrado que el que lo hereda no lo hurta. Con arreglos nuevos y agresivos en la mayoría de los temas, Pedro Capó, se graduó con altos honores del lugar donde la mayoría de los artistas se miden de diversas formas y en su tierra, Puerto Rico. Con un estilo muy contemporáneo y único, este joven cantautor de 34 años definitivamente llegó para quedarse.