[dropcap]C[/dropcap]asi al filo de las nueve de la noche comenzó el concierto “Charlie Aponte y sus amigos” en el Coliseo José Miguel Agrelot en Hato Rey. Y al que le tocó romper el hielo ante la escasa asistencia fue al pastor Álex D’ Castro con el tema “Un tenor en el cielo”. Con la excelente voz que lo caracteriza y ataviado con traje gris, “El tenor de la Salsa” estuvo acompañado por 18 excelentes coralistas pertenecientes al Coro del Colegio Bautista de Caguas los cuales vistieron túnicas blancas, y bendiciendo la apertura de lo que sería el debut del salsero Charlie Aponte como solista.

Seguidamente el veterano cantante apareció bailando explosivamente con el tema “La salsa de hoy” acompañado del cuerpo de baile de bailarín profesional Tito Ortos, y logrando muchos aplausos de la audiencia.   Entrelazó un medley con “Goyito Sabater” e “Imaginación”, no sin antes preguntarle a los asistentes si la sabían. En ambos temas ofreció los soneos que sólo Charlie sabe hacer.

Cantante Charlie Aponte
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Charlie Aponte

“Yo pensé que esto era más fácil… de aquí para allá…pero vamos a seguir, ustedes lo han querido y me han respaldado”, dijo en referencia a lo agotador de cantar y bailar al unísono número tras número. La respuesta de los presentes fue espontánea, y así continuó toda la noche, pues aunque no era la asistencia esperada, cada uno de los que dijeron presente, respaldaron cada nota musical con el mismo fervor que lo hacían cuando pertenecía a “La Universidad de la Salsa”.

Nuevamente Álex D’Castro volvió a tener participación esta vez junto a Charlie en el tema “Amigo”, los cuales demostraron otra vez el arte de improvisar con el coro “Y si la busco y no la encuentro qué voy a hacer”, y muchos reían con las ocurrencias de ambos. Se notó a D’Castro leer de su celular, pero cuando soneó junto a Aponte lograron buena química.

 

Interpretó “Amor bonito” de su nueva producción “Un nuevo comienzo”, y lo acompañó al piano Sergio George y los bailarines mientras los fanáticos seguían el mismo con palmadas. Cuando cantó “Arroz con habichuelas” del cantautor cubano, Juan José Hernández, y uno de los temas favoritos de El Gran Combo de Puerto Rico en las actividades, se sintió el calor que todos querían que Charlie sintiera.

El primer invitado fue Pirulo y su Tribu quien interpretó “Calle linda” y sonearon juntos. Ya para el tema “Mujer boricua” se podía observar muchas parejas bailando en la parte posterior del área de arena, disfrutando la excelente velada que el bandón que acompanó al sonero ofrecía.

 

Dicho sea de paso, los excelentes músicos que acompañaron al cantante fueron: Sammy García, percusión y director, Luis Marín (piano), Carlos Martínez, (bajo), Luisier Rivera (bongó), Xavier Díaz (timbal), y en los vientos Rubén Ríos, Rafy Torres, Eliut Cintrón, Jan Ducleart, y Joseíto Ruiz. En los coros unieron sus voces Joselito Hernández, Josué Rosado y Carlos García.

 

De su nueva producción incluyó, “Así es Puerto Rico” con Cristian Nieves en el cuatro, “Para Festejar” y “Gracias salsero” del compositor Gino Meléndez el cual se encontraba presente. Otros compañeros del género salsero apoyaron al ex vocalista de “Los Mulatos del Sabor”, incluyendo personas de los medios de comunicación.

El segundo invitado fue Domingo Quinones con el tema “Companera mía” a dueto con Charlie, y “No voy a dejarte ir” solo. No obstante, el llamado “Más que canta”, olvidó parte de las letras, cambiaba constantemente los tonos, y se mantuvo alejado en varios momentos. Su voz se escuchaba muy fina en la mayoría de los temas.

 

El tercer invitado trajo muchos aplausos y satisfacciones cuando al son de “La loma del tamarindo”, y con el cuatrista Cristian Nieves a su lado cantó Andrés Jiménez con Charlie muy a gusto ambos. Interpretó también el tema “Despierta boricua” logrando muy buenas reacciones del auditorio.

La próxima amiga invitada fue la cubana Aimee Nuviola con el tema “El Ratón”que hiciera famoso el fenecido Cheo Feliciano. En esta dama recayó todo el peso del concierto con su acostumbrada manera de sonear y lucirse con gracia y elegancia. Llevando su cabellera en un enorme afro, y ataviada con un traje color candy apple con mucho brillo, se ganó la simpatía de todos. Por un momento Domingo Quinones trató de unirse a sus soneos, pero la calidad de la vocalista se impuso logrando sobre salir en solitario sin ayuda de nadie. Definitivamente el mejor acierto de la noche fue incluir en su lista de “amigos” a este talento que representa el sabor y el porte que no se debe perder incluyendo jococidad y soneos espectaculares de principio a fin.

Y el último invitado para festejar a esta gran fiesta fue el venezolano Oscar D’León con los temas “Bravo de verdad” e “Írimo” a dueto con Charlie. En el primer tema se extendió demasiado y los soneos no fueron los mejores. Ya con “Írimo” pudo destacarse mejor, pues luego que la cubana dejara la tarima más que encendida, todo lo que prosiguiera debía estar a su altura.

“Amor brutal” y “Brujería” fueron muy bien recibidas. Charlie siempre mantuvo una sonrisa y nunca dejó de bailar en tarima ni un segundo. Finalizó con “Rumbero” no sin antes haber dado instrucciones para que pidieran esa “ñapa” que todo boricua desea. El tema unió a Oscar D’León, Aimee Nuviola, Domingo Quinones y a Charlie Aponte mientras Sergio George estaba en el piano. Las hijas de Aponte se unieron al cierre, pero tuvo que volver a complacer a los fanáticos con “No hay cama pa’tanta gente”, completando más de 20 temas, la gran mayoría como cantante de El Gran Combo de Puerto Rico.

El talento que Aponte posee sumado a la trayectoria que lo ha distinguido siempre, será la carta de presentación de este señor cagueño. La humildad mezclada con las ganas de dejar un legado en su nueva faceta como solista lo llevará muy lejos musicalmente. Su voz, sus soneos y el carisma que le brota de sus poros cuando sube a tarima son más que suficiente para continuar haciendo lo que más ama, cantar.

 

No hizo falta un coliseo lleno… los que fueron formaron parte de la historia que el cantante comenzó a trazar desde el primer día que tomó la decisión de abandonar la institución que nos representa nacionalmente. Los sin sabores y decisiones que lo llevaron a cambiar de camino, sólo Charlie los sabe.

 

Lo que sí quedó claro es que Puerto Rico lo apoya y que a penas comienza una ruta llena de alegrías y tristezas, de altas y bajas, de brillar en su tierra y en el exterior, y de plantar su bandera brillando con luz propia.