Fotografías y Reportaje Por Lexie Marie Torres

[dropcap]D[/dropcap]efinitivamente que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas tal y como la poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió escribiera en su poema “A Cuba” en el 1893. Y la muestra ocurrió anoche en el bailable donde la Orquesta Los Van Van compartió tarima con orquestas de Puerto Rico y una de su patria.

 

El DJ de la noche fue Carlos Fernández quién antes de comenzar las diferentes propuestas musicales y entre medio de cada una, supo hacer un escogido de buenos temas para que el bailador disfrutara y continuara en la espera de los invitados de la noche.

 

Siedo bastante puntuales la primera orquesta que deleitó a los presentes fue El Conjunto Sabrosura. La excepcional Maite Pérez puso a todos a gozar con salsa gorda ataviada con un largo vestido blanco con diseños azules y rojos como su bandera, y el vozarrón que la caracteriza. Algunos de los temas de la producción “Moña pa’mi bongó” deleitaron a los bailadores.

La participación de la cubana estuvo acompañada con solos de flauta del joven virtuoso Kalani Trinidad, y en el número final dos bailarines ondearon banderas de Puerto Rico en los laterales finalizando así su gran participación como teloneros.

 

Alrededor de las 9:30 de la noche, le tocó el turno a la “Banda que Deleita”, el Sr. Willie Rosario y su Orquesta quien con sus cuatro cantantes José Ernesto Parra, Kayvan Vega, Ángel Pérez y Carlos Lugo, puso a todos a subir más la adrenalina dejada por El Conjunto Sabrosura.

Temas como “La mitad”, “Cuando se canta bonito”, “Duda”, “Preparen candela” y “Yambú” fueron del deleite de todos. Antes de finalizar, el compositor y bajista cubano, Juan José Hernández los acompañó con el tema “La raza caliente”, recordando así los tiempos cuando junto al maestro Rosario, Juanchy entonaba la misma. Sumando las ganas de ver a los invitados de la noche.

 

Y por fin llegó lo que muchos esperaban, la participación de la prestigiosa orquesta Los Van Van dirigida por Samuel Formell ante un repleto Centro de Convenciones. Con su contagiosa manera de interpretar sus temas, los cuatro cantantes se echaron en un bolsillo a los bailadores boricuas creando una gran fiesta rumbera de principio a fin.

Yanisel Valdés, única vocalista femenina pidió un aplauso para el fundador de la orquesta mientras saludaba al público mientras que uno de los cantantes acotó: “Miami es Miami, Nueva York es Nueva York… pero definitivamente Puerto Rico es Puerto Ricooooooo”, logrando una gran buya colectiva. Medley de éxitos de los 70,80 y 90 fueron repasados, y algunos de su más reciente producción discográfica “La fantasía” con el ritmo de timba que los caracteriza y tanto gusta en Puerto Rico.

 

La Puertorriqueña de Don Perignon alternó con los cubanos todos vestidos en guayaberas crema de manga larga luciendo los tradicionales bolsillos en la pechera y en los faldones como forma de recibimiento a los músicos foráneos. Sin embargo, Don Perignon lució la guayabera color negro luciendo las banderas de Puerto Rico y Cuba.

El público sacudió el cuerpo al son de “Afinque total”, “Mulata coqueta”, “Swing arrollador”, “Baila”, “Dale sabor a tu vida” y “Perdóname por quererte” en las voces de sus excelentes cantantes Rico Walker, Joe González y Josué Rosado. Antes de finalizar la presentación el hijo de Juan Formell, fundador de Los Van Van, lo llamaron a tarima para hacerle entrega de un regalo de parte del Orquesta La Puertorriqueña.

 

Así las cosas Don Perignon le pidió mostrar el obsequio el cual consistió de una guayabera con la bandera cubana en la parte posterior. Muy emocionado Samuel Forrmell agradeció el presente y lo mostró a los seguidores que nunca dejaron de aplaudir y extender la bienvenida.

Sin embargo, la segunda parte de la orquesta cubana contó con la participación de varias sorpresas que añadieron un toque de magia a esta gran noche. El primero fue el compatriota Isaac Delgado quien logró interactuar junto a la banda. El segundo fue el puertorriqueño Gilberto Santa Rosa, quien luciendo mucho más delgado, improvizó y compartió junto a sus colegas varios minutos de buena música.

Cabe señalar que por primera vez el salón del Centro de Convenciones se dividió en dos secciones VIP para los que quisieran sentarse a disfrutar el show sin mover el esqueleto. Luego de dichas áreas un muro dividía a los bailadores a más de 100 pies de distancia provocando críticas de todo tipo.

Muchos bailadores se acercaron a la prensa local para denunciar la manera de tratarlos luego de haber invertido una buena cantidad de dinero con muy poco de diferencia a los VIP pass. La pista de baile también quedaba pequeña e incómoda para tantas personas que de pie que trataban de observar a tan larga distancia la agrupación cubana. También ocurrieron varios eventos de personas molestas discutiendo y con intermediarios para evitar finalizar en pelea. El sonido también fue parte de la molestias de los salseros evidenciando por ellos mismos que luego estuvo un poco mejor.

 

No obstante, la Orquesta de Los Van Van, quien se fundó en el 1969, sacudió al Centro de Convenciones de San Juan, Puerto Rico luego de varios años sin venir a suelo boricua, dejando una estela de compañerismo musical y la esencia de dos países hermano,s demostrando así, que la música es el lenguaje universal.

 

El mismo fue una producción de Leo Tizol y Ramón “Moncho” Arriaga.