Por Lexie Marie Torres

La palabra “no” jamás existe en su vocabulario.  La palabra “sueños” ha sido su norte en su medio siglo de vida.  Se ha reinventado en múltiples ocasiones, le encanta el deporte y la lectura, la pesca es su pasión y ha viajado casi todo el mundo. Es aficionado de la música de Bob Marley, asegura no tener complejos, gusta de los animales tanto como de los tatuajes, ama la velocidad, escribió un libro que extravió, y de toda la vida las mujeres han sido su debilidad. Hablamos de Feliciano Hernández Landrón, mejor conocido por Tato Hernández, un ser humano polifacético a quien le sobra la humildad y las ganas de vivir para continuar cosechando éxitos, metas y sueños.

Natural de Bayamón, Puerto Rico y el mayor de tres hermanos entre Javier y Cristian. Tato lleva el nombre de Feliciano por herencia genética ya que su padre, su abuelo y su bisabuelo son los antecesores de la tradición familiar homónima.  Pero la misma quedó disuelta cuando nació, Yarisha Idalise Hernández del Valle, la primogénita del comentarista deportivo, y nunca pensó llamarla “Feliciana” quedando disuelta la dinastía por los siglos de los siglos.

Sus padres, Carmen Nivia Landrón y Feliciano Hernández Meléndez, naturales de Bayamón, se mudaron al pueblo de Vega Baja por motivos comerciales cuando Tato tenía 5 añitos, y hasta el sol de hoy residen en dicho pueblo.  Recuerda una niñez con altas y bajas, pero bajo un régimen de mucho estudio y consciente de que para conseguir dinero tenía que trabajar fuerte día a día.  “Yo vendía pedacitos de caña a 25centavos en el pueblo cuando chamaquito, y desde los 10 años trabajaba montando bicicletas.  Me iba con un bultito y con mi amigo Ramón Flores (RIP), dos años mayor que yo, a las tiendas para montar las bicicletas y así el cliente se evitaba el trabajo.  Nos pagaban un dólar por cada una, pero la época navideña era nuestra bonanza porque en un día podíamos armar 800 bicicletas y así lograba mis chavitos”, expresa con una gran sonrisa al evocar el pasado.

El Barrio Alto de Cuba le enseñó muchas cosas importantes de la vida. “Ahí me crié y no era fácil ya que la droga corría en todas las esquinas, y nunca voy a negar que tuve altas y bajas”, relata esta vez más serio.  Estudió en la Escuela Elemental José Gualberto Padilla, en la Escuela Intermedia Ángel Sandín Martínez y en la Escuela Superior Lino Padró en Vega Baja, además logró estudiar un tiempito en el Colegio Adventista gracias a su conducta “Me portaba mal, pero tuve a mami de maestra y me botaba del salón cuando llegaba tarde y al otro día tenía que traer una excusa firmada por mi papá para poder entrar a la clase de inglés.  También mi abuela me dio clases y como siempre andaba detrás de las nenas molestándolas, ella me daba con una yarda en las manos bien fuerte para que aprendiera”, manifiesta de forma jocosa pero admite que de su abuela aprendió mucho.

Siempre fue gordito.  Al nacer en el Hospital Hermanos Meléndez el 13 de noviembre de 1964 en Bayamón, le decían el “Cherry del Nursery” porque pesó 11 libras, el boxeador Macho Camacho lo llamaba “Bola de playa”, en su tiempo de estudiante le decían “repollo”, y en la comunidad donde vivía le decían “Porcel” por la semejanza al fenecido comediante argentino Jorge Raúl Porcel de Peralta y su famoso programa “El Gordo Porcel y sus Gatitas”.  Pero ninguno de esos sobrenombres, (a lo que hoy se conoce como bullying), los tomaba personal, porque sabía que tenía el potencial necesario para salir airoso en el juego de la vida y le restaba importancia.

Incluso, ha rebajado 86 libras en cinco meses desde que asiste a Body Potential Club en la carretera #2 en Vega Baja.  Asegura que Jacqueline Fret en el gimnasio lo lleva al palo, y se ha forjado otra de sus grandes metas sintiendo el cambio en tan corto tiempo.

Ya de joven en la década de los 80 comenzó su educación en la Universidad Interamericana Recinto Metropolitano en Cupey con un bachillerato en gerencia, al que luego completa con mercadeo logrando graduarse con honores.  “Para llegar a la universidad tenía que ir en tres carros públicos de Vega Baja a Bayamón, de Bayamón a Río Piedras, y de Río Piedras a la Inter”, indica quien soñaba con trabajar en una oficina desarrollando anuncios, pero el destino se interpuso y la serie de cambios que en su vida fueron sucediendo, marcó lo que hace y quién es hoy día.

 

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“Era capitán de botes.  Trabajaba en la pesca deportiva y tenía mucho conocimiento del mar.  Me contrataban personas de mucho dinero para que le diera mantenimiento a sus botes, y me convierto en capitán.  Aprendí a cocinar y adquirí muchísima experiencia en ese mundo”, declara Hernández pausadamente.  Y de concentrarse a la pesca deportiva pasa a ganar un Torneo de Aguja Azul en Vega Baja.  Se lleva el primer lugar con el pez más grande y segundo lugar con el segundo pez más grande.

Siempre mantuvo una buena amistad con el pelotero Juan “Igor” González ya que ambos vivían en la misma barriada.  El deporte le llamaba mucho la atención igualmente los carros de carreras.  “Una vez le dije a Igor, que ya estaba en las grandes ligas  en el 1989, que lo iría a ver con mi propio dinero cuando ganara un torneo.  Y él me contestó: -Chacho tú no pescas ni una chopa”, y prosigue el relato, “Así fue como llegué a Texas.  Con el dinero del premio saqué mi primer pasaje y cuando llego a Estados Unidos llamo a la operadora para hacer una llamada con “cargos” a la casa de Igor ya que todavía no había celular, y me contesta- nene echa diez centavos que esto es local-”, rememora riendo y aún recuerda el número telefónico.

“Cuando llamo a Igor le pregunto dónde estaban los carros públicos y me dice que no sea charro que le diera la dirección a un taxista para llegar.  Cuando el taxista supo que era para la casa del famoso pelotero se emocionó y ya tú sabes, salió con una bola autografiada por Juan”, asegura con un poco de melancolía en sus palabras, pues fueron esos mismos comienzos los que definieron su destino en el mundo de las comunicaciones a largo plazo.

Se encontró con un nuevo mundo y con planes de regresar rápidamente a la Isla, pero Igor González le comunicó a su madre que pasaría una “pequeña temporada” en Texas la cual duró cinco años.  Es aquí cuando se convierte en el “asistente personal” de González encargandose de su casa, de su ropa, de sus carros y pone los conocimientos en mercadeo que adquirió en la universidad a favor del deportista.  Lavaba los carros de los peloteros, era guardaespaldas, llevaba a las esposas de los peloteros de compra, era guía turístico y así generaba lo suficiente para mantenerse.

“Cuando llegué a la casa de Igor la ropa llegaba al techo, él comía siempre en la calle, no dominaba el idioma, y un día caminando por la calle veo una tienda en donde se alquilaban artículos del hogar.  Hago un negocio con los dueños que por seis meses nos dieran los enseres eléctricos a cambio de boletos para el juego.  Y así fue que echamos pa’lante y abrí la brecha de que los peloteros tuvieran un asistente personal en especial con los jugadores latinos”, acota.

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Luego de asistir a Igor González hasta el 1994, pasó a trabajar con Iván Rodríguez hasta el 2004.  Cree que es suficiente su aportación a ese campo después de trabajar por 16 años en un parque sentado mirando las 9 entradas y los 27 outs.  Así las cosas en una fiesta que Igor ofrece en su pueblo de Vega Baja donde hay varias orquestas, conoce a través del pelotero al locutor Néstor Galán, conocido como “El Búho Loco”, pues ambos eran los  animadores de la fiesta.  Este lo recomienda por sus conocimientos en el deporte pero no pasó nada.

No obstante, Tato había comenzado a trabajar con el productor Héctor Marcano en el programa “El Enchufe” por Cosmos 94FM, pero en el 2004 Marcano no renueva el contrato.  Es ahí cuando el Búho lo llama y le presenta al Director de Programación Pedro Arroyo, y le dice que Igor González lo recomendó y  Pedro le da la oportunidad.  Así es como comienza en SBS de Puerto Rico para Z-93 con el programa de “Salsa Deportiva”.  Estableció un precedente pues nunca antes la idea se había materializado, y fue pionero en el concepto de salsa y deporte. Confiesa que los dos primeros años colaboró sin sueldo, y luego lo hacen vendedor independiente.

Revela lo importante que fue esa faceta en su vida por doce años.  Llegó a ser la contra figura del programa matutino “El Bembé” por Z-93 junto a Frankie Jay de lunes a viernes de 5:30 a 10:00am, y dice haber sentido el apoyo de otra clase de público por el tiempo que laboró en el mismo.

Actualmente labora como comentarista deportivo para la Cadena Salsoul 99.1 FM.  Comienza a las 5:00 de la mañana donde a través de varias intervenciones informa de todo lo que está aconteciendo en el mundo deportivo.  Tiene varios planes relacionados con los deportes y proyectos que poco a poco va concretando.  Lo único que resiente es la distancia de Vega Alta a Caguas, y considera seriamente obtener un lugar donde quedarse en la semana más cerca de la emisora.

Los pinitos en la televisión los hace de la mano de Luisito Vigoreaux haciendo el papel del hijo de Marvin Santiago en WAPA TV.  A preguntas de cómo logra el auspicio de Mech Tech College nos narra: “Una vez estaba narrando unas carreras de autos en la pista de Salinas, y al Sr. Edwin Colón le gustó mi estilo.  Me llama para que grabe unos anuncios para el colegio, y nuevamente me llama para ofrecerse como auspiciador del programa deportivo que ya realizaba en Z-93.  Fue tan buena la química entre ambos que siempre fue su auspiciador exclusivo hasta abril de 2015 que cesan sus operaciones en SBS.  Pero cuando entra a Uno Radio Group, el Sr. Colón continúa siendo el auspiciador directo del programa deportivo y de las peleas de boxeo de Miguel Cotto.

Así para el 2004 comienza en un programa lamado “Mech Tech Evoluciona” en el canal 7 por tres años.  Luego continúa en WAPA TV con “Mech Tech Raicing” , y es ahí donde surge el tomar una media hora para el concepto que se había inventado y tras presentarlo a Joe Ramos quedó convencido.  Así nace “Somos o no Somos”   con el auspicio de Mech Tech College, y retoma el espacio en el Canal 4, luego pasa a Mega TV y en la actualidad lleva 5 años en Telemundo Punto 2 con horario de 9:00pm todos los miércoles .  Así conforma una década en la televisión puertorriqueña.

El boxeo es otra de las pasiones del comentarista quien en la década de los 90 fue el primero en llevar una cartelera de boxeo a una institución penal de máxima seguridad.  “Junto al boxeador Víctor Luvi Callejas, llevamos al “Moustro Verde” en Ponce un ring que nos prestaron, y organizamos un evento bien productivo. Le agradezco en el alma a Orlandito Cepeda hijo de Peruchín Cepeda que nos ayudó con los uniformes y zapatillas marca Adidas para los muchachos.  Es algo que me llena de mucha satisfacción y lo evidencia una placa que tengo en casa”, sostiene orgulloso.  Además es fanático de los Four Track y se mantiene activo tras las leyes impuestas por la demanda del uso de estos vehículos todoterreno, y los desenlaces fatales por personas que no lo practican como deporte.

El mundo de la música también ha sido parte de su vida y ha tenido la oportunidad de compartir con muchos cantantes y músicos.  Posee buenos recuerdos de Ismael Rivera cuando el Sonero cantaba por los residenciales y se formaba la rumba.  Se pasaba con el papá de Giovanni Hidalgo en la Calle San Sebastián en los 80 cantando y tocando sin imaginar que esa chamaquito llegaría a ser lo que es hoy como músico.  Cuenta como de la mano de Peruchín Cepeda conoció a Marc Anthony entre muchos otros.  Es por eso que dice estar agradecido y sentirse afortunado por todo lo que ha vivido.

Entre sus planes inmediatos se encuentra realizar otro de sus sueños más anhelados.  El sábado, 13 de noviembre será el protagonista del Stand Up Comedy “Tato Hernández, Somos o no Somos una Historia”.  El mismo será en el Teatro América de Vega Baja a partir de las 10:00 de la noche y asegura que con fotos y visuales confirmará cada una de sus historias en todas estas décadas pasadas de su activa vida.  Ese día finalizará la funsión con un gran bizcocho y picadera pues es su natalicio.  La música estará a cargo del Conjunto los Compadres de Javier Oquendo.

Ya para comienzos del 2016 lo espera Panamá con una actividad con jugadores retirados llamado “Leyendas jugando por la Paz”.  El evento está en cordinación al Papa Francisco y comienza con béisball, baloncesto y golf.  Incluyen a países como Colombia, Brasil y Japón.  “La Sra. Carmen Prado necesitaba a alguien que supiera de béisball y el locutor Cacique me recomendó.  Hablamos y tras presentarme la idea hace un año la estamos trabajando juntos, el juego será el 30 de enero de 2016”, afirma orgulloso.

Algo que con el tiempo ha logrado superar es la pérdida de un libro el cual tituló “Welcome to the Jungle” (Bienvenido a la Jungla).  El mismo lo estuvo desarrollando en el momento que trabajó de cerca en las grandes ligas junto a Igor González e Iván Rodríguez, y al llevarlo a la imprenta le robaron su vehículo perdiendo así todo el material.  Ofreció una recompenza de $5,000 y nada sucedió.  Lo tituló así porque consideró a las grandes ligas una jungla donde sólo el más apto sobrevive.  Asegura que los peloteros tienen que sobrevivir y no es nada fácil, el camino es arduo.

A Tato Hernández le enloquece todo lo que tenga ruedas.  Y aunque en la universidad se destacó en tenis de mesa, su pasión siguen siendo los carros y las motoras de carrera de las cuales ha sufrido caídas y malos momentos, pero no lo limitan, lo alejan un tiempo  para luego retomar el excitante mundo de la velocidad.  Dice debérselo a su padre desde su niñez.  Es un ser que se siente realizado en muchos aspectos, y el crecimiento es obvio evidenciado a través del tiempo en el mundo de las comunicaciones.

Sí hay algo que desea expresar para sentirse completamente realizado.  “Me gustaría que la prensa apoyara más lo que hago, que me ayuden a dejarle saber al colectivo quién es Tato Hernández porque todo esto lo he logrado con muchos sacrificios, y no de la noche a la manana”.  Además está abierto para el corazón femenino que desee estar a su lado genuinamente y compartir su mundo lleno de velocidad, adrenalina y viajes.  Dice que si su destino es estar solo lo acata, pero sabe que en este globo terráqueo tiene que existir una mujer que lo ame,  respete, lo entienda y quiera a su hija.

Al preguntarle sobre su única hija fue inevitable quedarse callado mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.  Trató de retomar la conversación, pero no pudo.  Más adelante respirando fuerte dijo: “Ella es la luz de mis ojos y el camino que uno tiene para continuar viviendo.  Quiero que sepa que papá nunca se quitó y lo puedo demostrar.  Mi casa y mi corazón siempre estarán abiertos para ella”.  Y continuó hablando de la chica que cuenta hoy con 19 años, y llegó a vivir bajo su techo unos años.  Admite ser un papá muy disciplinado y recto, pero del mismo modo asegura que el amor que siente por su primogénita es inmenso.  Hasta un tatuaje en forma de sol con su nombre lleva en su brazo y dice que eso es lo que es ella en su vida, un sol.

En su momento flaqueó  en una ocasión y deseó irse de Puerto Rico y dejarlo todo.  Quizás irse a la Florida y comenzar en cero bajo un nuevo ambiente, pero relata que escuchó una voz que le dijo: “No te vayas, quédate” y claudicó.  Además recordó una frase que leyó donde el mantra decía: “Tú eres más grande que tus problemas” confirmando así que siempre se puede una vez más.  Y en otra ocasión le dio validez a una línea de una canción de Bob Marley que decía: “La mayor riqueza es la vida”, pero para Tato Hernández la mayor riqueza es haber nacido en Puerto Rico.

Feliciano Hernández Landrón, ejemplo de coraje, valentía, orgullo, sacrificio, humildad y mucha perseverancia.  Puerto Rico aprecia cada una de tus facetas.  Los seres que te rodean han sido testigo de tu crecimiento y saben lo grande que eres en el campo de las comunicaciones.  ¡Gracias por no claudicar! Y qué mejor frase para definirte que la del escritor inglés, William Shakespeare, To be or not to be . ¡Lección aprendida: “Se es o no se es”, esa es la pregunta!