Por Adalys Bonilla Ramos

Fotografía: Pedro Manuel Ruidíaz

El Coliseo de Puerto Rico quizás quedó pequeño. No era para menos. Ricky Martin era la estrella de la noche. Finalmente presentó en casa su gira One World Tour ante miles de fanáticos que llenaron a capacidad el recinto durante la segunda de tres presentaciones del artista en la Isla.

A las 9:40 de la noche y al ritmo de Mr. Put It Down, uno de sus más recientes sencillos, el querendón de Puerto Rico se dejó ver. Su eufórica fanaticada le recibió como solo se recibe a quien regresa a casa tras haber triunfado en el mundo: con inmensa emoción. Vestido como para una cita romántica, con conjunto de chaqueta y pantalón azul oscuro, camisa blanca y corbata, Ricky se movió por el inmenso escenario ambientado con grandes pantallas movibles y un acertado efecto de luces. Su perfecto atuendo no fue impedimento para que bailara, brincara y moviera las caderas con absoluta naturalidad, alimentando los gritos de la animada audiencia.

“Con las manos, mi gente. ¡Que se sienta el calor boricua!”, fueron las primeras palabras que pronunció el artista durante el segundo tema de la noche, This Is Good.

Tras un primer cambio de vestuario, el cantante regresó con Drop It On Me y Shake Your Bon Bon. Continuó con el tema Adrenalina, con el que presentó al único artista invitado de la noche, Wisin, que fue recibido con gritos y aplausos del efusivo público.

Al culminar el tema, la velada que hasta el momento había sido bastante movida, bajó un poco las revoluciones. Se apagaron las luces y se comenzaron a escuchar acordes lentos, románticos, como preámbulo al primer saludo del boricua.

“Buenas noches, Puerto Rico. ¿Cómo estás?”, dijo un relajado Ricky con su natural sonrisa, ante los ensordecedores gritos e incontables aplausos de un público que no dejó de proclamarle en ningún momento de la noche. “La energía se siente”, aseguró en respuesta a la animosidad de la audiencia.

“Yo no sé ustedes, pero yo he venido aquí a pasarla bien. He venido aquí para olvidarme de todos los problemas. He venido a dejar mi alma en este escenario, y espero que ustedes también”, continuó. “Señores, aquí tienen lo mejor de mi música. Espero que lo disfruten”

concluyó para dar paso a los acordes de la primera balada de la noche: Tal Vez, que fue coreada desde el principio hasta el final por el público.

Livin La Vida Loca e It’s Alright fueron los próximos temas. En ambos, el artista cantó y bailó parado encima del bonete de un descapotado mustang blanco de las décadas de los 60. Para la segunda de estas canciones, lució una camisilla negra que acompañó con una suelta falda del mismo color, y que por supuesto, alimentó los gritos de sus fanáticas cuando simuló levantarla para enseñar un poco más de su cuerpo.

La noche continuó con She Bangs y Come With Me. Tras estos temas, las luces se apagaron y las pantallas del escenario se prendieron para ofrecer datos, mostrar fotos y presentar cifras de la trata humana en Puerto Rico y el mundo. Como es de conocimiento general, Ricky Martin ha dedicado gran parte de su vida ha concienciar sobre la trata humana y tratar de combatirla con diferentes iniciativas a través de la fundación que lleva su nombre. El público se mostró receptivo durante la presentación y aplaudió al final, como en apoyo al artista que entonces volvió al escenario a interpretar uno de los temas favoritos de sus seguidores boricuas: Asignatura Pendiente.

“De nuestro más reciente CD y probablemente la canción más importante de todo el show”, se escuchó decir a Ricky antes de comenzar a cantar el tema Isla Bella, que entonó descalzo, como queriendo pisar el terruño que lo vio nacer. La composición narra el regreso de un boricua a su Isla y evoca los recuerdos de tiempos vividos en ella.

Desde ese momento, comenzó la segunda parte de la noche, con temas en español que por años han sido los favoritos de los fanáticos boricuas del artista y que son esperados en todos sus conciertos. En esta parte comenzó con Tu Recuerdo, tema en el que sobresalieron los acordes del cuatro puertorriqueño. Continuó con Disparo al Corazón, de su más reciente producción y coreada de principio a fin por la audiencia.

Pero definitivamente fue Vuelve la balada más aplaudida, coreada y esperada por todos. A los primeros acordes, el público enloqueció y desde ese momento hasta el final no cesó de gritar, aplaudir, cantar, menear las manos y convertir el Coliseo en una oda al exitosísimo tema que ha sido el favorito del público puertorriqueño desde su debut en 1998 con el álbum que lleva el mismo nombre.

El espectáculo siguió ascendiendo, elevando cada vez más su nivel y encendiendo cada vez más a la audiencia. El movido tema Adiós, que se escucha actualmente en las emisoras de radio puertorriqueñas, fue el próximo. Para este, Ricky lució un conjunto de chaqueta y camisa color vino con pantalón negro, y entró caminando con gran estilo con un bastón de baile, ambientando lo que parecía ser quizás un cabaret de la época de los años 50.

Los temas Lola, Lola y María, popularizados en los noventa, fueron los próximos. El famoso “1, 2, 3”, de María, provocó que el poco público que quedaba sentado brincara de sus sillas a bailar y cantar con el artista que dio varios pasos de salsa al final del tema, junto a una de sus bailarinas. Acto seguido, continuó con La Mordidita, de sus más recientes canciones, y volvió a épocas pasadas con su éxitos La Bomba y Por Arriba, Por Abajo. Para este último tema, el artista puso a gozar al público con una dinámica que por los pasados años ha practicado en sus conciertos en la Isla, en que divide a la audiencia en dos para cantar y alzar las manos al ritmo del coro “por arriba, por abajo”.

Ricky entonces se despidió por primera vez, dejando a su público justo en el clímax de la noche, sediento por un poco más de show. No duró mucho tiempo el escenario apagado ni las incesable peticiones por más. Pronto, el mimado de la audiencia regresó vestido de blanco para despedirse con la plena Pégate y el tema La Copa De La Vida, que interpretó en inglés y español y que es recordado en el mundo entero por haber sido la canción oficial de la Copa Mundial de Fútbol, celebrada en Francia en 1998.

El espectáculo de Ricky fue precedido por la presentación de los ganadores del reality show La Banda, el grupo CNCO.

Uno de los premios del concurso era presentarse en uno de los conciertos del artista puertorriqueño que ha recorrido el mundo entero con sus canciones y mensaje de paz. De hecho, durante el espectáculo del sábado en la noche, el cantante reconoció al público que llegó con banderas de diferentes países a disfrutar la presentación del boricua en su tierra. En la función, había público de México, Australia, Filipinas, Venezuela, Chile, Brazil, República Dominicana, Francia, Perú, Japón Estados Unidos y España. Por supuesto, también se dejó ver entre el público la monoestrellada de Borinquen.

El director musical del espectáculo fue el cubano David Cabrera, a quien Ricky presentó y agradeció al final, antes de despedirse con las palabras

“Puerto Rico, Dios te bendiga y hasta la próxima”.