La Música Argentina Y El Mundo Del Jazz Están De Luto

Laura Barbieri, su esposa durante casi 20 años, dijo que su marido falleció el sábado en un hospital de Nueva York a consecuencia de una neumonía. Recientemente el músico había sido operado del corazón para retirarle un coágulo sanguíneo. “Era mi mejor amigo”, dijo Laura Barbieri el sábado. “Estoy tan agradecida de que tuvimos estos 20 años juntos”. Indicó que se está planeando un homenaje público, pero aún no se afinan los detalles.

“La música era una pasión para el Gato, y cada vez que tocaba era una nueva experiencia para él, y quería que fuera así para su audiencia”, afirmó ella. “Fue homenajeado por todos los años que tuvo una oportunidad de llevar su música alrededor del mundo”.

Gato Barbieri grabó unos 35 álbumes entre 1967 y 1982, cuando dejó de hacer nuevos discos por razones legales y de salud!

Ganador de un Grammy por la música de la película El último tango en París, protagonizada por Marlon Brando, Gato Barbieri fue reconocido en noviembre pasado con un Grammy Latino a la Excelencia Musical. Recibir el premio a su edad es “una cosa sublime”, dijo entonces el también compositor y músico de jazz, y lanzó un consejo a todos aquellos que quieren dedicarse profesionalmente a la música. “Tienes que practicar y practicar y practicar”, afirmó el músico, reconocido como uno de los mejores saxofonistas latinoamericanos de la historia, con más de una treintena de álbumes en su haber.

El músico del jazz grabó 35 álbumes entre 1967 y 1982 y ganó un Premio Grammy en 1973 por la música que compuso para la película “Last Tango in Paris“, el controvertido drama erótico protagonizado por Marlon Brando y Maria Schneider que fue nominado a dos premios Oscar.

Cuando el director Bernardo Bertolucci necesitaba música sexy para esa cinta, recurrió a Barbieri, que era conocido por su característico sonido sensual de su saxofón tenor. “Fue como un matrimonio entre la película y la música”, dijo Barbieri sobre la pista musical que lo convirtió en una estrella internacional, en una entrevista de 1997 con la agencia The Associated Press. “Bernardo me dijo: ‘No quiero que la música sea muy de Hollywood ni demasiado europea, que es más intelectual. Quiero un término medio”’.

“En el tango siempre está la tragedia: ella lo deja, ella lo mata. Es como una ópera pero se le llama tango”, dijo Barbieri en 1997, e hizo notar que la mitad de los argentinos, incluido él, tienen antecedentes italianos. “Las letras y las melodías son muy bellas. Es muy sensual”.

Nacido el 28 de noviembre de 1932 en Rosario, Argentina, Barbieri creció en una familia en la que había varios músicos, pero no tomó un instrumento sino hasta los 12 años, cuando escuchó la grabación Now’s the Time de Charlie Parker, pionero del bebop, y comenzó a estudiar el clarinete. Al cumplir los 18 años se mudó a Buenos Aires donde cambió el clarinete por el saxo alto y comenzó a tocar en orquestas de baile y clubs de jazz. Fue cuando recibió el apodo de Gato, a causa de su actitud escurridiza, que se desplazaba rápidamente entre los clubes nocturnos en Buenos Aires con su saxofón, entre una presentación y otra. En 1953 entró en la banda de Lalo Schifrin y se convirtió en un músico muy respetado en Argentina. Se le acreditó haber creado un estilo musical rebelde pero accesible cuando recibió el premio por trayectoria musical en los Grammy Latinos en 2015.

Tras su paso por la orquesta de Lalo Schifrin, Barbieri decidió nuevos rumbos y, tras establecerse una temporada en Italia, se mudó a Nueva York, ciudad en la que residió hasta su muerte. A partir de entonces, su carrera se disparó entre nombres de primer nivel en el jazz. Colaboró con Don Cherry, Cecil Taylor, Charlie Haden, Pharoah Sanders, Roswell Rudd o Ron Carter mientras publicó álbumes muy acogidos por la crítica y el público como Third World y Fenix, donde incorporaba elementos latinoamericanos.

También su CD El Pampero, investigando en ritmos argentinos pero también brasileños y afrocubanos, causó gran sensación. Innovador y genuino, el saxofonista fue querido en Nueva York, la capital jazz del moderno. Su impronta trascendió fronteras y géneros y, junto a Carlos Gardel, Astor Piazzolla, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Lalo Schifrin y Dino Saluzzi, se hizo uno de los grandes embajadores argentinos de la música.

Después del álbum de Last Tango en 1972, Barbieri firmó con la casa disquera Impulse!, y dio a conocer otros discos, incluido “¡Caliente!” en 1976. Siguió grabando en forma continua hasta 1982, cuando una disputa con la disquera lo llevó a enfocarse solamente en las giras.

En 1997 lanzó Qué Pasa tras hacer frente a la pérdida de su esposa italiana de 35 años debido a una enfermedad degenerativa en enero de 1995, y luego ser operado del corazón con un triple bypass coronario dos meses después.

Barbieri se volvió a casar en 1996 y tuvo un hijo, Christian, que cumplirá 18 años el domingo. Además de él y de su esposa, le sobrevive su hermana Raquel Barbieri, que vive en Buenos Aires.

Aunque su salud declinaba, Barbieri, aún con su característico sombrero negro, se presentaba mensualmente en el club de jazz Blue Note de Nueva York desde 2013.

La última vez que lo hizo fue el 23 de noviembre.